
El claxon de un coche cumple muchas funciones, y normalmente no nos damos cuenta de lo esencial que es hasta que deja de funcionar. Por eso lo hemos desmontado y revisado para averiguar por qué ha dejado de sonar.
Prevención ante todo
Seguro que estaremos todos de acuerdo en esto: cualquier intervención en un coche debería realizarse únicamente si sabemos exactamente lo que estamos haciendo. En caso de duda, lo más recomendable es dejar el montaje de las piezas en manos de un profesional.
Por lo general, un claxon está simplemente atornillado a la carrocería, aunque en algunos casos puede ser necesario meterse debajo del vehículo para retirarlo. Por ello, asegúrate de contar con suficiente espacio y soportes estables. Los trabajos que implican la batería o la instalación eléctrica siempre conllevan riesgo de cortocircuito, así que conviene actuar con precaución y siguiendo un procedimiento correcto.

¿Qué necesitamos para trabajar?
Si quieres investigar a fondo la avería del sistema de señalización necesitarás un juego de llaves de vaso o llaves planas clásicas. Para una comprobación básica del claxon o del aviso sonoro, basta con un equipo mínimo de herramientas eléctricas: cables, una pinza pelacables o un cutter, una pinza universal y algunos destornilladores.

¿Qué es realmente lo que hace sonar un claxon?
Hace más de un siglo, los coches eran prácticamente carruajes motorizados y abiertos. Para avisar a otros o hacerse notar, el conductor tenía que gritar o recurrir a señales sonoras muy básicas. Con el tiempo, estos primitivos sistemas fueron evolucionando hasta convertirse en el claxon moderno que conocemos hoy.
Hoy, en cambio, los coches modernos nos aíslan del exterior. Estamos dentro de una especie de cápsula de cristal, donde la comunicación directa con el entorno casi ha desaparecido, y el claxon se convierte en nuestra principal forma de hacernos notar en la carretera.

Los sistemas de señalización han ido evolucionando al mismo ritmo que los coches. Hoy en día, nadie levanta la mano para indicar un cambio de dirección. Bueno, es cierto que a veces se olvidan los intermitentes, pero esa es otra historia…
Para llamar la atención de otros conductores, avisar o incluso despertar a alguien en un semáforo, ahora solo hay que pulsar el centro del volante o un botón en la palanca de control. Y normalmente, al pulsarlo, el claxon responde al instante. Pero en este coche… no emitía ningún sonido.

Nuestro fiel Polo 6N es un ejemplo perfecto de mecánica sencilla. Nada de bocinas de aire sofisticadas: aquí tenemos un claxon clásico basado en el principio del “martillo de Wagner”. Para los curiosos, este pequeño claxon de percusión, compacto y discreto, funciona como un antiguo timbre mecánico.
Cuando se cierra el circuito eléctrico, un diminuto martillo es atraído por la membrana de acero gracias a un campo electromagnético, generando un sonido. Este movimiento corta al instante la corriente, un resorte devuelve el martillo a su posición… y el ciclo comienza de nuevo. Así debería sonar el claxon. Bueno, en teoría, porque primero hay que dar con su ubicación.

Comprobación nº 1: los fusibles
Cuando un componente eléctrico deja de funcionar, revisar la caja de fusibles siempre es un buen punto de partida. Luces de freno, limpiaparabrisas, ventilación… a veces solo se ha fundido un fusible.
En la mayoría de los vehículos, la caja de fusibles se encuentra detrás de una tapa debajo del salpicadero, y a menudo hay una segunda en el compartimento del motor. Un diagrama permite identificar con precisión la función de cada fusible.

En nuestro caso, el fusible en cuestión (posición 22, con un pictograma tan impreciso como el del volante) está en perfecto estado. Una pena. Así que solo queda cerrar la caja y meterse debajo del coche, sobre el asfalto mojado.
La parte más complicada: localizarlo
¿Será necesario quitar el parachoques o la rueda? Los fabricantes suelen mantener bien oculto el claxon. En el caso del Polo, está colocado debajo del frontal izquierdo, atornillado a un soporte metálico.
Lo más seguro es levantar el coche con un gato y asegurarlo con un caballete. Yo, por mi parte, me olvidé de eso en el taller… y me metí directamente debajo del coche.

Por suerte, todo se desmonta con rapidez. Nada está oxidado, algo que a veces provoca fallos eléctricos. El conector se quita sin dificultad, así que saco al sospechoso para hacer una prueba directa.

Un circuito eléctrico, como en clase de física
Antes de comprar un claxon nuevo, se puede probar el antiguo directamente con la batería. Se pelan los extremos de dos cables lo suficientemente largos y se conectan a los contactos del claxon. Luego, basta con tocar brevemente los polos + y – de la batería.
Ojo con el cortocircuito: la carrocería y todas las piezas metálicas expuestas están conectadas al polo negativo.
Y ahora… nada. Ni un sonido. El veredicto es claro: está fuera de servicio.

Si el claxon hubiera sonado en esta prueba, sabríamos que la avería estaba en otra parte: el botón del volante, algún cable suelto o un poco de óxido…
Como no fue así, pedí un claxon de repuesto estándar en Motointegrator. Y, claro, la primera tentación fue probarlo directamente en la batería nada más sacarlo de la caja 😊. Luego, solo quedó volver a montarlo todo siguiendo los pasos a la inversa. Resultado final: ¡claxon listo y funcionando!

Para concluir
Con el claxon funcionando de nuevo, no olvides que no todos compartirán tu entusiasmo. ¿Todo está funcionando? ¿Los conectores bien colocados? Solo queda recoger las herramientas y volver a la carretera. Pronto aparecerá el primer conductor despistado en un semáforo… ¡y ya estarás listo para avisarle!

Autor del texto original en alemán: Jens Tanz – Sandmann

















































