
Los estudios han demostrado que el consumo real de combustible de los coches nuevos es aproximadamente un 42% superior a los valores declarados por los fabricantes. El consumo de combustible representa una parte importante de los costes de funcionamiento de un coche. Sin embargo, para calcular el consumo de combustible con la mayor exactitud posible, los consumidores no deben confiar únicamente en la información del fabricante. Pero, ¿cómo puedes determinar con precisión tu propio consumo? ¿Y por qué las cifras de los fabricantes no suelen reflejar la realidad?
Declaraciones de los fabricantes: ¿de dónde vienen las discrepancias?
Para que los consumidores puedan comparar el consumo de combustible de los coches, el legislador ha impuesto métodos de medición estandarizados. Durante la medición, un vehículo se somete a un total de tres ciclos de prueba. En ellos se simula el uso urbano y extraurbano, así como la conducción a alta velocidad. A pesar del rigor de los procedimientos de prueba estandarizados, numerosas pruebas realizadas en el pasado han demostrado que los valores indicados suelen ser significativamente inferiores a los obtenidos en situaciones reales. Esto se debe principalmente a la dificultad de calcular los valores de consumo. En la práctica, están influidos por multitud de factores.
Además de la velocidad, el estilo de conducción y el número de consumidores eléctricos encendidos influyen notablemente en el consumo de combustible. Muchos de estos factores no se tienen debidamente en cuenta en las pruebas de los fabricantes. Esto distorsiona los resultados. Un ejemplo es el hecho de que los consumidores adicionales, como la calefacción, el ventilador o la radio, se apaguen durante las pruebas. Además, la velocidad máxima en el último ciclo de pruebas es de solo 120 km/h. Muchas personas conducen mucho más rápido en las autopistas, por ejemplo.
¿Cómo determinar el consumo real?
Calcular el consumo de combustible es ciertamente complejo. Afortunadamente, sin embargo, es relativamente sencillo determinar las necesidades individuales de combustible. Uno de los métodos más sencillos consiste en determinar el consumo directamente en la gasolinera. Para ello, llena el depósito y pon el cuentakilómetros a cero. Después de haber recorrido cien kilómetros, llena el depósito de combustible hasta que esté lleno de nuevo. La cantidad indicada en el surtidor -8,5 litros, por ejemplo- corresponde entonces al consumo real. No es necesario que recorras cien kilómetros. Puedes convertir fácilmente otras distancias en consumo por cada cien kilómetros utilizando la regla de tres. Basta con dividir el número de litros por la distancia recorrida con una calculadora y multiplicar por cien.
¿Cómo reducir el consumo de combustible?
El método de medición mencionado también permite comprobar hasta qué punto las medidas de ahorro tienen un impacto real en el consumo. El estilo de conducción individual influye claramente en el consumo de combustible. Por ejemplo, una persona que acelera a fondo y conduce a alta velocidad en la autopista consume mucho más combustible que alguien con un estilo de conducción más tranquilo. La elección de los componentes del vehículo también influye en el consumo de combustible en carretera. Los neumáticos y el mantenimiento de la presión de inflado correcta desempeñan un papel importante en este sentido. Los neumáticos tienen diferentes resistencias a la fricción, según el fabricante y el modelo. Esto repercute en los niveles de consumo de combustible en la práctica.




















































