
Los elevalunas eléctricos están ahora instalados en la mayoría de los coches. La época en que era necesario subir y bajar las ventanas manualmente ha quedado atrás. Hoy en día, solo se necesita presionar un botón. Esto es mucho más conveniente. Sin embargo, la electrónica moderna también presenta sus peligros, especialmente cuando una mano o incluso el cuello se deslizan entre la ventana y el marco.
Ventanas eléctricas: una gran fuerza de cierre
Como parte de un estudio reciente, el club automovilístico alemán ADAC comprobó la fuerza de las ventanas eléctricas convencionales. Se utilizó un dispositivo de medición especial para determinar la fuerza de cierre de las ventanas en una selección de vehículos. Resultado: muchas ventanas de automóviles se suben con una fuerza de hasta 300 newtons. Suficiente para cortar sin problemas un rábano o un pepino, por ejemplo. Los resultados de este estudio son aún más alarmantes si se considera que las manos de los niños u otras partes del cuerpo pueden quedar fácilmente atrapadas. Después de todo, a los niños les gusta jugar con las ventanas en la banqueta trasera y es precisamente aquí donde muchos coches no cuentan con una protección antipellizcos que podría evitar lo peor.
Muchos fabricantes optan por no incluir protección contra pellizcos
En aproximadamente el 20 % de los vehículos, no todas las ventanas cuentan con protección contra pellizcos. Este es otro de los hallazgos del estudio del ADAC mencionado anteriormente. Aunque instalar esta protección tiene un costo mínimo, muchos fabricantes deciden no implementarla. Hasta ahora, la protección contra pellizcos solo es obligatoria para los elevalunas con función antitrapamiento automática. En otros casos, la decisión queda en manos del fabricante.
Consejos para mayor seguridad en el coche
Es especialmente importante estar atento a los vehículos equipados con elevalunas eléctricos y tomar algunas medidas de seguridad cuando hay niños a bordo. Primero, es fundamental saber si los elevalunas tienen o no protección contra pellizcos. La mejor manera de verificarlo es colocar un objeto, como una pelota de tenis, entre la ventana y el marco, y luego cerrar la ventana. Si la pelota queda atrapada, significa que las ventanas no tienen protección contra pellizcos. En ese caso, se debe tener precaución.
Por supuesto, nunca se debe dejar a los niños solos en el vehículo. Por seguridad, puedes desactivar el control de las ventanas traseras si es posible. Al salir del coche, asegúrate de retirar la llave de encendido para evitar que se puedan abrir o cerrar las ventanas. Por último, solo utiliza un control remoto para cerrar las ventanas únicamente si mantiene el contacto visual.


















































