La junta da una impresión de solidez. Aún no se puede decir nada sobre su durabilidad. El montaje es algo complicado y, en mi opinión, solo se puede realizar con el servofreno desmontado. Este debe estar bien sujeto, ya que hay que introducir la junta con fuerza, pero con cuidado, en el estrecho espacio entre el cilindro de plástico y la chapa. Para ello se necesitan dos manos bastante fuertes, un destornillador o similar y un tubo con un diámetro interior de unos 45 mm y una longitud de unos 30-40 cm, con el que se pueda ejercer fuerza axial sobre la junta. Es importante utilizar abundantemente la grasa de silicona suministrada, especialmente en el hueco entre los tres labios de la junta contra el cilindro de plástico. Girar la junta durante el montaje puede ser útil para colocarla correctamente. Para los mecánicos experimentados no debería suponer ningún problema. En general, es un método de reparación recomendable y, en determinados casos, sostenible y económico.